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La Reforma del Estado no debe causar miedo. Resulta imperativa la necesidad de reconvertir a los partidos políticos en función de la población, según Antropólogo Pedro Ticas

En su artículo denominado “Algunos partidos políticos: entre su figura anacrónica agotada, el poder y la reconversión del Estado salvadoreño”, publicado en el Periódico Digital Cuscatlán Hoy  a mediados del mes de mayo recién pasado, el Antropólogo Pedro Ticas, lleva a cabo una profundo análisis sobre la crisis en la que se encuentran imbuidos los partidos y los políticos que la conforman, en el marco de la crisis mundial que ha generado la pandemia del COVID19. Pareciera ser, que el Antropólogo Ticas, no ve en el sector político salvadoreño la capacidad suficiente y necesaria para enfrentar la pandemia, lejos de ello, con sus acciones podrían contribuir a complicarla. Por eso aclara, que la relación entre la pandemia COVID19 y el sector político salvadoreño, no es antojadiza.

Y es que el sector político no se esfuerza mucho en poner en evidencia su obtuso pensamiento y conocimiento de la realidad nacional. Por ejemplo la semana pasada, en medio de la crisis ocasionada por el COVID19 y sabiendo que se acercaba otra emergencia por las torrenciales lluvias por Tormenta Tropical Amanda, que dejó grandes daños humanos y materiales, los diputados de la Asamblea Legislativa, tuvieron sentados por siete días, a los miembros del gabinete del actual gobierno, discutiendo o no se sabe si entreteniendo, para perder el tiempo necesario con el fin de justificar la aprobación de una Ley de Emergencia a la medida de los intereses de los diputados, no una Ley por consenso, acorde a las circunstancias, como lo demandó la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia.

En el marco de la crisis por la que atraviesa el país, debido a la pandemia del COVID19 y posiblemente por la tozudez de la oposición política enquistada en la Asamblea Legislativa, que demuestra publica y constantemente, que no apoyará a la gestión del actual gobierno, el presidente de la República Nayib Bukele dijo la semana pasada que reformará al Estado salvadoreño, sin entrar en muchos detalles sobre la temática.

Pero según los entendidos en la materia, “reformar el Estado”, no significa únicamente una reforma constitucional, sino también, es de poner a funcionar el aparato estatal para lo que realmente ha sido creado: en función de su gente.

Sin embargo, aunque el mandatario no lo dijo, podría entenderse, que una de las reformas urgentes y necesarias en El Salvador, son entre otras, las relacionadas con el sistema político y de los sujetos políticos que la conforman, porque históricamente, han tergiversado esta ciencia, como su modus vivendi, con cuya actitud decepcionan cada día más a la población, y en algunas ocasiones, decepcionan a sus propios votantes.

Es de considerar que una oposición política es justa y necesaria en el sistema democrático para poner en práctica los pesos y contrapesos, pero que, en momentos de crisis, como las actuales, deberían estar obligados moral y políticamente a trabajar y apoyar al gobierno de turno, en función de los intereses de país y de los intereses de su gente, no de los intereses personales o de grupos de poder.

Pero en El Salvador ocurre todo lo contrario, las crisis son utilizadas para despotricar al presidente y gobierno de turno. En otros países, como Costa Rica por ejemplo, se ufanan de tener un sector político responsable que en momentos de emergencias o de crisis, dejan a un lado sus diferencias ideológicas y todos concurren en apoyo al gobierno de turno; no lo truncan, como es el caso salvadoreño. Quizás por ello el presidente Bukele dijo “Vamos a reformar al Estado y lo vamos hacer quieran o no quieran. Y lo vamos hacer porque tenemos el apoyo del pueblo o por lo menos del 97 % del pueblo”, dijo.

Por supuesto, hay sectores que de inmediato se sintieron aludidos, y se manifestaron inmediatamente en contra de la “palabra reforma” e incluso, algunos medios de comunicación titularon la noticia como “ Bukele amenaza con reformar al Estado”, pero que en realidad, solo es eso, una frase.

Sin embargo, las frases “reformas del Estado” dichas por el mandatario, encuentran asidero en otros sectores y pareciera que coinciden con el el sentir y pensar de gran parte de la población, en términos generales, y de muchos hombre y mujeres  del mundo intelectual y académico salvadoreño, que desde hace muchos años, vienen proponiendo cambios importantes en el sistema político, que se apegue a la realidad actual, pero como es un tema que afecta al sector político mismo, las reformas nunca llegan.

Una de esas coincidencias con el presidente Nayib Bukele, son algunos artículos escritos por el reconocido Antropólogo, Académico e Investigador educativo Pedro Ticas, quien a mediados del mes de mayo pasado, escribió sobre la necesidad de dar un salto de calidad en el sistema político salvadoreño, ya que al Estado, no le resulta beneficioso tener a políticos con un pensamiento arcaico y peor aún, con un pensamiento al mejor estilo de la colonia que data desde hace más de 500 años.

En su artículo denominado “Algunos partidos políticos: entre su figura anacrónica agotada, el poder y la reconversión del Estado salvadoreño”, publicado en el Periódico Digital Cuscatlán Hoy  a mediados del mes de mayo recién pasado, el Antropólogo Pedro Ticas, lleva a cabo una profundo análisis sobre la crisis en la que se encuentran imbuidos los partidos y los políticos que la conforman, en el marco de la crisis mundial que ha generado la pandemia del COVID19. Pareciera ser, que el Antropólogo Ticas, no ve en el sector político salvadoreño la capacidad suficiente y necesaria para enfrentar la pandemia, lejos de ello, con sus acciones podrían contribuir a complicarla. Por eso aclara, que la relación entre la pandemia COVID19 y el sector político salvadoreño, no es antojadiza.

Al respecto señala: “Anticipo que la relación entre la Pandemia Covid19 y los partidos políticos no es antojadiza. Esta pandemia se ha desbordado más allá de los asuntos de interés económico y político. Ha puesto en la agenda política-económica a sociedad activa, nuevas formas de organización social y, en consecuencia, nuevas formas de actividad política. En países humanizados, el tema de la salud poblacional se ha convertido en prioridad. En países deshumanizados, la salud es un “problema que hay que resolver” y media entre ese “problema” y las vidas humanas, el interés geopolítico y económico. Así que entonces, tal como ha sucedido en la historia de las pandemias, epidemias y otras, el impacto sobre la organización de los estados nacionales pasa inevitablemente por las nuevas formas de la organización política. Desde luego que la complejidad de esa organización es mayor en tanto sus sociedades han alcanzado nuevas formas de desarrollo sociopolítico. Empero, podría ser que la visión positivista discriminativa y racista Malthusiana (Malthus,1968: 230-231) [1] en la que sostenía que la equilibrada y justa distribución de los recursos naturales y materiales dependen de la reducción de la población y que particularmente, la población tiende a crecer más allá de los medios de subsistencia, y que su exceso sería eventualmente disminuido por el hambre, las epidemias y las guerras, todavía en pleno siglo XXI no hayan sido superadas, reflexiona el Antropólogo.

Y es que el sector político no se esfuerza mucho en poner en evidencia su obtuso pensamiento y conocimiento de la realidad nacional. Por ejemplo la semana pasada, en medio de la crisis ocasionada por el COVID19 y sabiendo que se acercaba otra emergencia por las torrenciales lluvias por Tormenta Tropical Amanda, que dejó grandes daños humanos y materiales, los diputados de la Asamblea Legislativa, tuvieron sentados por siete días, a los miembros del gabinete del actual gobierno, discutiendo o no se sabe si entreteniendo, para perder el tiempo necesario con el fin de justificar la aprobación de una Ley de Emergencia a la medida de los intereses de los diputados, no una Ley por consenso, acorde a las circunstancias, como lo demandó la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia.

Son estas acciones en que intelectuales y Académicos, como Ticas, coinciden con lo manifestado por el Presidente Nayib Bukele,  que se necesita un cambio, una reconversión y una reforma real del Estado salvadoreño. El sector político y los partidos como institución, han perdido credibilidad y confianza, lo cual debería ser motivo de preocupación para la sociedad en su conjunto, pues los partidos son el medio para ostentar el poder estatal, según los preceptos de la Constitución de la República de El Salvador.

 “…Así pues, los partidos políticos han dejado de ser lo que hipotéticamente constituían: una representación de la sociedad y se han convertido en sector de la sociedad, condición que no augura en tiempos de fenómenos de impacto social global (crisis económicas, enfermedades, guerras, etc.) la sobrevivencia de aquellos partidos agotados y diluidos por la historia. Ese elemento histórico de la sociedad ha demostrado –al menos en lo nacional–, el surgimiento del “escepticismo político” poblacional hacia ese tipo de partidos enquistados y apolillados por la historia que se traduce en falta de credibilidad y surgimiento de la cultura de la desesperanza y rompimiento de las identidades”, manifiesta en su artículo el Antropólogo Ticas. 

Como dijimos anteriormente, no es de asustarse  por el hecho que el Presidente Nayib Bukele, pretenda llevar a cabo una “reforma del Estado”, sino más bien, sería de salir al encuentro de lo mencionado, pues no se trata de una mala palabra; puede significar la oportunidad para que el sector político reflexione, si está desarrollando bien  su tranbajo, o realmente, deben de realizar un giro de 360 grados en función del pueblo salvadoreño, en función del desarrollo del país.

Lo que si debemos tener claro todos los salvadoreños, especialmente los que ostentan algún grado de poder de decisión, es que los partidos políticos son instituciones de gran importancia para el país porque así lo manda la Constitución de la República, pero que en el caminar del tiempo, pareciera que los dirigentes han olvidado su rol fundamental y lejos de eso, los partidos son utilizados como cota de poder.

Es en este sentido que el Antropólogo Pedro Ticas, enfoca su análisis, pue según él, los primeros que deben  sufrir una fuerte reforma y una real reconversión, son los sujetos y partidos políticos como instituciones, pues sobre ellos recae, la enorme responsabilidad del desarrollo económico, político y social del país.

“Dado que a cada sociedad corresponde una forma propia de estructura y que es esa estructura lo que determina su propia condición económica, social, cultural, histórica, política, territorial, las Pandemias y Guerras han generado sus propios reacomodos, fundamentalmente en relación con su estructura económica y política. En esa línea, durante varios años he trabajado mi propuesta sobre lo que llamo “La Reconversión de los Partidos Políticos y el Estado Salvadoreño”, dos categorías que no pueden desarticularse, sino, por el contrario, concatenarse tanto en lo teórico como empírico. La reconversión no significa la reacomodación o reorganización simple de los partidos políticos en términos de su organigrama y sus derivaciones practicas; comprende la reconversión la reestructuración de sus funciones en relación con la sociedad, con poblaciones cambiantes, dinámicas que han dejado de ser la razón utilitaria para convertirse en la razón fiscalizadora, observante de la dinámica, la concepción y práctica política”, enfatiza el Antropologo Ticas.

Finalmente, para el Antropólogo, lo manifestado por el presidente Nayib Bukele de que “Vamos a reformar el Estado, y lo vamos hacer quieran o no quieran, y lo vamos porque tenemos el apoyo del pueblo, y tenemos el apoyo de todo el pueblo, o por lo menos el 97% del pueblo”, se convierte en una enorme oportunidad para repensar el desarrollo del país, iniciando con la reconversión de los partidos políticos y de los sujetos que los conforman.

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