20 de mayo de 2024
Medio Ambiente

Retos ambientales para el gobierno del presidente Bukele y candidatos 2021, según la UNES

Se inicia un nuevo año, cargando con la acumulación de crisis por un modelo de desarrollo y gestión pública que no es capaz de propiciar condiciones que conduzcan a concretar las aspiraciones de desarrollo sustentable, sino que, por el contrario, agudizan la generación de escenarios de desastres con consecuencias catastróficas, como efecto directo de los procesos de desarrollo basados en la extracción de bienes naturales de forma desmedida.

Sin embargo es importante recordar que los escenarios trágicos son muy comunes a nivel nacional, somos un país altamente vulnerable a riesgos de desastres productos de fenómenos naturales como los terremotos, erupciones volcánicas, huracanes o lluvias intensas y sequias; además a  fenómenos humanos como la contaminación, casos como estos el de la fábrica de baterías Récord, la contaminación por Minería metálica en San Sebastián en Santa Rosa de Lima, y el uso de agrotóxicos en los monocultivos como la caña de azúcar.

Somos un país permanentemente expuesto al peligro en donde muy poco se avanza en una adecuada gestión del riesgo, 20 años después de los terremotos que devastaron el país en el 2001, con 944 personas fallecidas, pérdidas y daños de más de 1,200 millones de dólares, miles de heridos, damnificados, hospitales, escuelas, puentes, calles dañadas y muchos impactos más, pero después de 2 décadas de este fenómeno, podríamos decir que ¿El Salvador está preparado para enfrentar un evento similar?

Lamentablemente la respuesta será que no, y esto ha quedado demostrado con las muertes y afectaciones a causa de los fenómenos climáticos extremos del último año, los cuales cada vez son más frecuentes, duraderos e intensos por la influencia del cambio climático global, el cual debido al poco o nulo avance de las negociaciones internacionales del clima continúa avanzando sin el compromiso de los países causantes de la mayoría de emisiones de gases de efecto invernadero en reducirlos en la cantidad que indica la ciencia climática.

A nivel nacional vemos con preocupación   la negligente gestión pública incapaz  de revertir las vulnerabilidades estructurales, lo que ha llevado a   incrementar las inequidades y desigualdades sociales, lo cual desafía a gestionar las crisis desde una perspectiva multisectorial e integradora, enfatizando el carácter diferenciado de los impactos y la gestión desde la perspectiva de igualdad y equidad de género; y demanda con urgencia la necesidad de evolucionar la gestión tradicional de riesgos, fundamentada en enfoques de derechos, igualdad y equidad de género, dando cabida a un cambio socioambiental con justicia y sustentabilidad.

La falta de atención gubernamental a los temas de gestión de riesgos e impactos del cambio climático donde prevalece una gestión reactiva frente a los fenómenos, en actuar hasta que estos ya han causado daños y no de manera preventiva o prospectiva ante ellos.

Hay una increíble deuda a nivel de leyes y policías públicas, orientadas a atender de manera adecuada esta problemática ambiental y por tanto como Unidad Ecológica Salvadoreña señalamos que los retos gubernamentales de este año 2021 son:

1- Urgimos la implementación de nuevos “marcos” políticos ambientales a niveles nacional, coherentes con la crisis climática que enfrentamos, cimentadas en la promoción y fortalecimiento de la acción local, basada en la adaptación como una herramienta de lucha contra la pobreza.

2- Que se retome sin atraso, el montaje del Sistema Nacional de Protección Civil, a niveles departamentales, municipales y comunitarios, entiéndase, que no vamos a prevenir desastres sin organización, información y participación comunitaria.

3- Priorizar sistemas sociales proactivos e inclusivos de alertas tempranas como base para la prevención y protección de los sistemas productivos locales esenciales bajo el enfoque de un solo bienestar: humano, animal y ambiental, para un autocuido y autogestión del territorio.

4- Que se informe al pueblo salvadoreño, los avances del cumplimiento de las Contribuciones Determinadas Nacionalmente, adoptadas en el marco del Acuerdo de Paris de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático.

5- Que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, retome la magnitud de la crisis y no flexibilice los mecanismos de otorgación de permisos ambientales, en los proyectos en general, pero en especial, en los proyectos urbanísticos que vienen a aumentar la vulnerabilidad en las comunidades.

6- Las autoridades deben poner especial atención al impacto diferenciado que las crisis ambientales  en las mujeres, estas afectaciones se concretizan en retrocesos de derechos  como de participación, información,  decisión y acción de las mujeres, por lo que consideran urgente revertir la situación para que a partir del liderazgo efectivo de las mujeres, se pueda decidir, inducir, impulsar y garantizar el cambio efectivo y profundo que necesitan las sociedades para resurgir y afrontar consecuentemente las crisis que enfrentan.

7- Prohibir los agrotóxicos más dañinos, que tanta muerte y enfermedades causan a nivel nacional, pues además de afectar la salud de la población salvadoreña, van degradando los ecosistemas y con esto los medios de vida de la población.

8- Impulsar las leyes ambientales y políticas necesarias para garantizar la sustentabilidad ambiental del territorio nacional.

Como UNES, continuaremos promocionando los procesos de auditoria social, exigiendo los estudios de impacto ambiental, los cuales han de estar basados en los principios de información previa, libre e informada. Insistimos y demandamos a los Estados: respetar la autodeterminación de las poblaciones que han garantizado históricamente la red que sostiene la vida y la subsistencia.