24 de julio de 2024
Internacionales

Tres causas de protestas que culminó con incendio del Congreso en Guatemala

Cinco años después de las manifestaciones multitudinarias que sacaron del poder al entonces presidente Otto Pérez Molina, Guatemala vivió este fin de semana nuevas y masivas protestas contra el gobierno.

El motivo fue la propuesta de presupuestos para el año próximo aprobada por el Congreso.

Tras la polémica causada, la junta directiva parlamentaria se vio obligada este lunes a anunciar la suspensión de su trámite.

Las imágenes de la principal movilización del sábado dieron la vuelta al mundo después de que parte de las instalaciones del Congreso acabaran tomadas e incendiadas por algunos de los manifestantes en la capital del país.

Hasta ese momento, la marcha se había desarrollado de manera pacífica. Finalmente fue disuelta por gases lacrimógenos de la policía y decenas de personas fueron detenidas.

Naciones Unidas recomendó investigar el «uso excesivo de fuerza» que causó varios heridos.

Muchos de los manifestantes hablaron de un «hartazgo» general ante la situación que vive el país y la gestión de la clase política con el presidente, Alejandro Giammattei, a la cabeza.

Estos podrían ser tres de los motivos que los guatemaltecos argumentaron para salir nuevamente a protestar a las calles.

1. Lo que originó las fuertes protestas fue el cuestionado presupuesto para 2021, aprobado por en el Congreso la semana pasada. El Parlamento, integrado en su mayoría por el oficialismo y partidos afines, dio luz verde a una cuenta récord de 99.700 millones de quetzales (unos US$12.800 millones de dólares).

El presupuesto para 2021 aprobado en el Congreso fue el detonante  que miles marcharan por las calles de Guatemala el fin de semana.

El presupuesto, que supone un notable aumento respecto al del año en curso antes que fuera incrementado por la partida dedicada a combatir el covid-19, contempla una distribución de recursos que fue duramente criticada por algunos sectores.

Así, algunas partidas vitales para la población -una de las más afectadas por la pobreza o la desnutrición infantil en toda América Latina y duramente castigada por los últimos huracanes- aparecen prácticamente congeladas, como las referentes al equipamiento de hospitales o educación.

2. La gestión del presidente y las peticiones de dimisión. Entre las consignas más escuchadas y leídas en las pancartas de las últimas protestas estaban las que exigían la renuncia del presidente guatemalteco.

Giammattei ha visto cómo su índice de aprobación cayó en picado del 56% cuando accedió al poder en enero a solo el 30% en julio, según un estudio de la empresa mexicana de investigación Mitofsky.

Alejandro Giammattei, el exdirector de presidios que pasó por la cárcel y que logró la presidencia de Guatemala al cuarto intento

Para complicar aún más la situación, el propio vicepresidente guatemalteco, Guillermo Castillo, pidió el pasado viernes al presidente que ambos renunciaran a sus cargos «por el bien del país».

«Juntos prometimos llevar las riendas conforme a la población lo requería. Sin embargo, no han sido como se esperaba», reconoció en un video publicado en sus redes sociales en el que aconsejaba que sean «nuevas personas las que vengan a tomar las decisiones más importantes».

Castillo, quien ya mostró sus discrepancias con decisiones de Giammattei en el pasado, le solicitó también al mandatario vetar los presupuestos de 2021 y devolverlos al Congreso, apelando a «la eficiencia, transparencia y austeridad para no tener más endeudamiento».

El presidente no respondió públicamente a esta petición. De hecho, no fue hasta el domingo que se pronunció sobre las protestas mediante un comunicado en el que anunciaba que había decidido «invocar la Carta Democrática Interamericana» tras los «gravísimos sucesos» de los últimos días.

3. Corrupción y pandemia. Otras de las quejas más escuchadas en las protestas fueron las que acusan a las autoridades de corrupción.

No es una práctica para nada inédita en Guatemala, donde denuncias por corrupción ya les costaron sus puestos al expresidente Pérez Molina y su vicepresidenta Roxana Baldetti , ambos en prisión a la espera de juicio.

El país es uno de los percibidos como más corruptos de América Latina, solo por debajo de Venezuela, Haití y Nicaragua, según un informe publicado en enero por Transparencia Internacional.

Y la situación no parece haber mejorado desde que Giammattei asumiera la presidencia este año.