Tras las elecciones internas de Nuevas Ideas celebradas el domingo, donde se ratificó a Nayib Bukele como candidato presidencial, el Círculo de Reflexión Política Siglo XXI afirmó en su boletín informativo N°44 que «2027 será el año del no retorno de la vieja sociedad salvadoreña sobre la base de una cultura política democrática que se dé su lugar frente a los opositores».
De acuerdo con el análisis de la organización, correspondiente a la semana del 13 al 19 de julio de 2026, los comicios de 2019 y 2024 demostraron que las elecciones están resolviendo la «vieja paradoja política» de «vivir en una democracia antidemocrática como la del tiempo de ARENA-FMLN». El documento cita que una «mayoría aplastante de ciudadanos» busca «impedir que los corruptos, asesinos, ineptos y traidores al pueblo vuelvan al poder».
Los analistas y académicos del círculo describen que la vida política de los antiguos partidos se agotó luego de tres décadas de ser «el símbolo de la desilusión, decepción y desencanto», por lo que hoy solo aspiran a «la irrelevancia». Ante esto, en el boletín sostienen que se debe procurar «la masividad del sufragio de 2027» para dar legitimidad a un proceso de «reinvención» cuyo emblema es «haber pasado de ser el país más violento del mundo, a ser el más seguro del continente».
Según el texto oficial del organismo, este avance implicó cambios institucionales, culturales y jurídicos para lograr que «la motivación social y la confianza en el grupo gobernante» definan el voto, dejando atrás un «bipartidismo voraz que vetó la autonomía del sufragio». El reporte enfatiza que el escrutinio de 2027 dará «más impulso a la reinvención del país», iniciada en 2019 cuando Nayib Bukele «resucitó al régimen electoral con un liderazgo carismático inédito».
El Círculo de Reflexión Política Siglo XXI exhorta a consolidar «la nueva ola de democratización —abanderada por Bukele— que haga del voto un acto racional de la cultura política». Asimismo, expone que en el contexto actual —al que define como un territorio históricamente «depredado por una corrupción galopante y una violencia criminal»— se ha generado una «nueva territorialidad de la participación ciudadana».
El análisis asegura que hoy son «las comunidades pobres las que —esperando que les sigan cumpliendo las promesas, como hasta ahora— más van a acudir a las urnas», debido a que ya conocen «lo que significa que lo público sea igual o mejor que lo privado». De este modo, la organización proyecta las elecciones de 2027 como «un paso más para construir la nueva política en sus aristas históricas, geográficas, antropológicas, políticas, sociológicas, económicas y culturales».
Ante dicha realidad, el reporte concluye que surge la elección de «la continuidad de la transformación social». El organismo sentencia que no se debe dar legitimidad a los opositores que «pregonan apocalipsis en los medios de comunicación y redes sociales», recomendando no compartir con ellos la mesa de debate para «que se queden hablando entre ellos mismos y contando hasta 16».




