El Mundo. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, dio un golpe de timón, este jueves, para sacar a su gobierno de la crisis en la que está hundido, al destituir a su ministra de Economía, Silvina Batakis, luego de tres semanas de haberla designado en el cargo.
El mandatario argentino, en sustitución, nombró a Sergio Massa, quien hasta hoy, se desempeñaba como presidente de la Cámara de Diputados.
Medios internacionales han destacado el nombramiento de Massa, como «superministro», dado que tendrá a su cargo, cuatro ministerios
Massa tendrá a cargo un macro ministerio conformado por el Economía, Producción y Agricultura, Ganadería y Pesca; y tendrá además el control de la relación con los organismos multilaterales de crédito, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI).
De acuerdo con las informaciones, el presidente Fernández, habría decidido reorganizar las áreas económicas de su gabinete para un mejor funcionamiento, coordinación y gestión, dice el comunicado oficial de la presidencia argentina, que evita reconocer lo evidente: Massa se convierte en el hombre fuerte del gobierno, casi un primer ministro que opaca al mismísimo presidente.
El hasta hoy titular de la Cámara Baja del Congreso buscaba hacía tiempo asumir el control de la desbocada economía argentina, un país que vio devaluarse el peso un 40 por ciento durante julio y dispararse la inflación hasta tasas cercanas al 90% anual. De hecho, Fernández estuvo cerca de designarlo para ese puesto a principios de julio, tras la abrupta renuncia del hasta entonces ministro, Martín Guzmán.
Pero las reticencias de la poderosa vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y las indecisiones del presidente, llevaron a la designación de Silvina Batakis, una funcionaria sin peso político a la que Fernández le hizo vivir la experiencia más amarga de su carrera.
Batakis se enteró en el vuelo que la llevaba de Estados Unidos a Argentina de que el presidente estaba decidiendo su reemplazo. La ministra venía de presentarse ante el FMI y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos asegurando que tenía todo el respaldo del peronismo gobernante. No era así, y esta mañana, al llegar a Buenos Aires, le entregó su renuncia al presidente, que terminaría siendo aceptada.




