Una fuerte erupción del volcán Semeru, en la isla de Java, obligó a las autoridades de Indonesia a declarar alerta máxima tras el aumento significativo de su actividad volcánica.
El coloso lanzó una columna de ceniza de 13 kilómetros y generó flujos piroclásticos, por lo que se prohibió el acceso en un radio de ocho kilómetros alrededor del cráter.
La Agencia Nacional de Mitigación de Desastres evacuó a 300 habitantes hacia refugios temporales, sin reportarse víctimas. Aunque los aeropuertos cercanos siguen operando con normalidad, la actividad sísmica del volcán continúa elevada.
La emergencia recordó la vulnerabilidad del archipiélago, ubicado en el Anillo de Fuego, donde las interacciones tectónicas provocan constante actividad volcánica potencialmente peligrosa o mortal.




