China ejecutó a 11 integrantes de la familia Ming, una poderosa banda criminal que operaba centros de estafa en el norte de Myanmar, donde retenía y asesinaba a trabajadores que intentaban escapar.
El grupo formaba parte de las llamadas “cuatro familias”, redes vinculadas al fraude en internet, prostitución y narcotráfico, con nexos en gobiernos locales y milicias.
Los condenados fueron hallados culpables de delitos como: homicidio, detención ilegal y fraude, y sus sentencias fueron ratificadas por el Tribunal Popular Supremo.
Pekín intensificó su ofensiva contra estos complejos desde 2023, tras denuncias de trata de personas y estafas multimillonarias que afectaron a miles de víctimas, muchas de ellas chinas.


