Tras el fracaso de Estados Unidos para lograr un alto el fuego entre Tailandia y Camboya, China ha comenzado a asumir un papel más activo en la mediación del conflicto.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había llamado el 12 de diciembre a los primeros ministros de ambos países, pero los combates se reanudaron al día siguiente.
El 22 de diciembre, el Gobierno chino afirmó haberse “comprometido con ambas partes en favor de la paz, a su manera”. Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores chino se reunió con sus homólogos tailandés y camboyano, y se enviaron diplomáticos a ambos países para calmar las tensiones.
China buscaría consolidarse como mediador principal del conflicto y reforzar su imagen como socio económico y de seguridad confiable, siendo además el principal socio comercial de Tailandia y Camboya.
Tras una reunión extraordinaria de la ASEAN, Tailandia y Camboya acordaron entablar conversaciones bilaterales para un alto el fuego, previstas para este miércoles en Malasia. Desde el 7 de diciembre, al menos 44 personas han muerto en los combates fronterizos y más de 900.000 han tenido que evacuar sus hogares.




