Durante más de un siglo, la Alicella gigantea fue considerada un misterio de las profundidades. Hoy, un análisis de casi 200 registros científicos demuestra que esta criatura «fantasmal» se distribuye por tres océanos y podría dominar más de la mitad del lecho marino, obligando a replantear lo que creíamos saber sobre la vida en el abismo.
La Allicea gigantea inclusive se llegó a pensar se trata de un animal raro con escasa presencia en los mares. Sin embargo, un reciente estudio ha descubierto algo inédito: el equipo de la Universidad de Australia Occidental revisó casi 200 avistamientos en 75 puntos de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico. Con vehículos autónomos y cámaras de alta resistencia, detectaron poblaciones donde antes no se podía explorar, demostrando que la especie ocupa hasta unos impresionantes 59 % del fondo marino.
La escasez del animal en realidad se debía a la nula o muy poca exploración humana aprox. menos del 0,001 % del lecho oceánico observado.

Los investigadores además esgrimieron que el animal marino puede sobrevivir en lo profundo de los océanos abisales debido a su tamaño alcanza hasta 34 cm. Posee además genes que ahorran energía y toleran la presión extrema a casi 9 000 m de profundidad.
El gen aPKC, vinculado al gigantismo, le permiten almacenar reservas y sobrevivir largos periodos sin alimento. También, no tener pigmentación revela que carece de depredadores relevantes en la zona abisal.
Estas caracteristicas evolutivas se dijo habrían ayudado al Alicella gigantea sobrevivir por mucho tiempo en estas zonas inexploradas de los rincones marinos del que se afirma podrían existir otras criaturas desconocidas al momento para el ser humano.




