El economista Javier Milei de 53 años, ha arrasado este domingo en la segunda vuelta de las elecciones en Argentina al lograr el 56% de los votos frente a su contrincante Sergio Massa que obtuvo el 44% con el 95% escrutado por parte de las autoridades electorales.
Massa, ministro de Economía en un país con el 142% de inflación interanual, ha admitido su derrota, antes incluso, de la difusión de los resultados oficiales.
El economista llamó durante la campaña, a “exterminar a la casta política”, a la que acusa de la crisis económica perpetua que devasta Argentina.
Ha sido clave para el triunfo de Milei, el apoyo que recibiese del expresidente liberal Mauricio Macri (2015-2019) inmediatamente después de la primera vuelta. Un 76% del padrón ha votado en los comicios.
Argentina, el país de la crisis económica perpetua, ha abrazado como salvavidas a Javier Milei y ha ganado la segunda vuelta de este domingo con la mayoría de los votos y será presidente desde el próximo 10 de diciembre.
El escrutinio provisional, publicado casi una hora antes de lo proyectado, le ha dado la victoria con el 55,95% sobre el 44,04% del peronista Sergio Massa.
Un país exhausto y enojado le ha dicho que no en las urnas a Massa, actual ministro de Economía, que había prometido gobernar llamando a la oposición para enterrar la discordia que ha gobernado la política durante casi dos décadas.
No fue suficiente. El país ha dado un volantazo sin precedentes en el año que celebra 40 años de democracia y se enfrenta ahora a lo desconocido, subido a una ola que ya transitaron Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil.
Milei, un economista autodenominado académico que estalló como tertuliano televisivo, ha dado dos saltos enormes en los últimos años: en noviembre de 2021 llegó al Congreso con una fuerza residual de apenas cinco bancas, y este domingo se ha convertido en presidente.
Ha sido clave para su triunfo el apoyo que recibió del expresidente liberal Mauricio Macri (2015-2019). Macri había quedado fuera de carrera tras la derrota de su delfín, Patricia Bullrich, en la primera vuelta electoral celebrada el 22 de octubre, pero demoró horas en respaldar abiertamente al candidato de la ultraderecha y darle así un barniz democrático que, finalmente, ha sido suficiente para convencer a los indecisos.




