El presidente Nayib Bukele ofreció un discurso en el Desayuno Nacional de Oración realizado en Estados Unidos, donde se refirió a los cambios que —según expuso— ha vivido El Salvador tras años de violencia y criminalidad.
Ante los asistentes, el gobernante afirmó que la mejora en las condiciones de seguridad del país responde a un proceso que atribuye a la acción de Dios, señalando que los resultados se lograron con esfuerzo humano, pero con respaldo espiritual. Indicó que el país dejó atrás su antigua reputación ligada a los homicidios y ahora muestra indicadores más favorables.
Bukele planteó que otras naciones también podrían experimentar transformaciones similares si sus dirigentes priorizan la sabiduría al momento de decidir. En ese contexto, desarrolló una reflexión sobre el liderazgo, definiéndolo como una responsabilidad orientada a proteger a la población y honrar la confianza pública.
Subrayó que dirigir no significa tener todas las respuestas, sino mantener la búsqueda de guía para actuar correctamente. Además, describió a El Salvador como un caso de resiliencia e invitó a verlo como un destino dispuesto a recibir a quienes quieran sumarse a su visión de futuro, señalándolo como un posible refugio frente a la adversidad.
En la actividad participaron diversas autoridades estadounidenses, incluido el presidente Donald Trump, quien expresó comentarios positivos hacia Bukele y destacó su relación de cooperación con Estados Unidos.






