GAESA, el poder oculto regimen cubano: 18 mil millones en activos

LA HABANA — El conglomerado empresarial GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), administrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), se consolidó hace 30 años por Raúl Castro, considerada como uno de los principales pilares económicos de Cuba. Analistas y observadores independientes estiman que controla el 70 % de la actividad económica nacional, indican medios internacionales.

El capital financiero exacto con el que opera el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) es desconocido debido al estricto secreto militar de la organización, pero analistas e informes internacionales estiman que, el conglomerado controla activos y reservas que superan los 18,000 millones de dólares.

GAESA tiene en activos 18 mil millones de dólares y sus operaciones anuales se estiman en tres veces más que el presupuesto del Estado de Cuba para 2026 que es $550.590 millones de pesos (CUP).

Según se consigna, la corporación militar opera como un amplio holding empresarial que concentra sectores de alto valor económico. Entre ellos figuran el turismo, el comercio minorista, la construcción, la logística y el manejo de remesas. Su alcance la convirtió en un actor clave dentro del modelo económico cubano.

Especialistas en temas cubanos describen a GAESA como “un Estado dentro del Estado”. La definición responde al amplio control que la dictura comunista ejerce sobre las principales fuentes de ingreso en divisas y a su capacidad operativa dentro de la isla.

Un entramado empresarial bajo control militar

GAESA nació con el objetivo de centralizar bajo administración de las FAR los sectores estratégicos para captar moneda extranjera. Aunque opera bajo el formato jurídico de una sociedad anónima, mantiene una estructura cerrada y con escasa transparencia pública. Tampoco rinde cuentas de forma directa ante instituciones como la Asamblea Nacional o la Contraloría General de la República.

Durante años, el conglomerado estuvo bajo la dirección del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro. Analistas lo consideraban una de las figuras más influyentes dentro del poder militar y económico de la isla.

Bajo su liderazgo, GAESA fortaleció su posición como eje de administración financiera y expansión empresarial. El conglomerado amplió además su presencia en actividades comerciales que generan buena parte de los ingresos estatales.

Turismo, comercio y construcción: los sectores estratégicos

Entre las principales áreas de operación del conglomerado sobresalen el turismo y la hotelería. GAESA administra cadenas hoteleras, agencias de viaje, marinas y complejos recreativos dirigidos, en gran medida, al mercado internacional.

El grupo también controla una parte importante del comercio interno. Supervisa tiendas en moneda libremente convertible (MLC), importaciones y estaciones de servicio. Varias de estas operaciones funcionan a través de subsidiarias como TRD Caribe y Cimex, compañías con fuerte presencia en la distribución de bienes y servicios.

Además, el conglomerado participa en proyectos de infraestructura y construcción inmobiliaria. También administra actividades portuarias y servicios financieros, considerados esenciales para la economía cubana.

Debate por el impacto económico

El peso de GAESA en la economía nacional mantiene abierto un debate político y económico dentro y fuera de Cuba.

Críticos del modelo cuestionan la concentración de recursos bajo un conglomerado administrado por el sector militar. También señalan que las inversiones en hoteles de lujo contrastan con el deterioro de servicios básicos y con la escasez de alimentos y medicamentos que afecta a gran parte de la población.

Por su parte, sectores cercanos al Gobierno cubano defienden esas inversiones. Argumentan que forman parte de una estrategia orientada a captar divisas y sostener la economía de la isla frente a restricciones financieras y sanciones internacionales.

En medio de la prolongada crisis económica de Cuba, el papel de GAESA continúa bajo escrutinio. Persisten además interrogantes sobre el alcance real de su influencia y su impacto en el futuro económico del país.

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