El triunfo 1-0 del Real Madrid sobre el Benfica por la UEFA Champions League quedó opacado por un incidente que obligó a suspender el partido durante casi 10 minutos en el segundo tiempo.
Tras anotar el gol de la victoria, Vinícius Júnior celebró frente a la afición local, lo que generó tensión en el campo. Poco después, el brasileño señaló al argentino Gianluca Prestianni y alertó al árbitro, François Letexier, sobre presuntos insultos racistas.
El juez detuvo el encuentro e hizo la señal protocolaria contra el racismo, brazos cruzados en forma de X, mientras jugadores como Kylian Mbappé reclamaban con indignación. Tras el partido, Mbappé aseguró que Prestianni habría llamado “mono” en repetidas ocasiones a Vinícius.
Los supuestos insultos no pudieron confirmarse durante la transmisión y el árbitro no sancionó al jugador argentino en ese momento.
La UEFA no se ha pronunciado oficialmente, aunque el informe arbitral podría determinar si se abre una investigación.
El propio Vinícius habló de lo sucedido en su cuenta de Instagram afirmando que: “Los racistas son, ante todo, cobardes. Necesitan ponerse la camiseta en la boca para demostrar lo débiles que son. Pero tienen, a su lado, la protección de otros que, teóricamente, tienen la obligación de castigar. Nada de lo que ocurrió hoy es novedad en mi vida ni en la de mi familia”.




