Los puntos tratados por los líderes del G7 conformado por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea como miembro no enumerado y los líderes invitados, que se llevó a cabo del 15 al 17 de junio de 2025, se centraron en conflicto Israel-Irán y la seguridad global y la guerra entre Rusia y Ucrania.
La escalada del conflicto entre Israel e Irán fue un tema central, especialmente tras la salida abrupta del presidente estadounidense Donald Trump del summit para abordar esta crisis.
Los líderes emitieron una declaración conjunta que identificó a Irán como la principal fuente de inestabilidad regional y terrorismo, afirmando que «Irán nunca debe tener un arma nuclear» y abogando por una desescalada en el Medio Oriente, incluyendo un alto el fuego en Gaza.
En tanto, la situación en Ucrania fue otro tema prioritario, con la presencia del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, quien buscó apoyo continuo, sanciones más estrictas contra Rusia y financiamiento para la reconstrucción de su país. Las discusiones sobre Ucrania se llevaron a cabo el martes por la mañana, aunque sin la participación de Trump debido a su salida anticipada.
El summit abordó también, las tensiones comerciales derivadas de las políticas de tarifas de Trump, que iniciaron una guerra comercial global afectando a los miembros del G7 y otros países. Se discutieron acuerdos comerciales bilaterales, como un pacto limitado entre Trump y el Reino Unido, y un compromiso entre Canadá y Estados Unidos para alcanzar un acuerdo comercial en el próximo mes.
Sin embargo, no se logró un comunicado final unificado debido a las discrepancias, especialmente en temas comerciales.
En relación a la Seguridad energética y transición digital, fue priorizada por Canadá, enfocándose en fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos. También se discutió la aceleración de la transición digital, incluyendo el uso de inteligencia artificial (IA) y tecnologías cuánticas para impulsar el crecimiento económico. Los líderes firmaron declaraciones sobre IA y minerales críticos, temas en los que fue más fácil alcanzar consenso.
Abordaron temas como la lucha contra la interferencia extranjera, el crimen transnacional y la mejora de respuestas conjuntas a incendios forestales. Canadá enfatizó la protección de comunidades globales y la promoción de la paz, incluyendo discusiones sobre una paz justa y duradera para Ucrania y otras regiones en conflicto.
Canadá invitó a líderes de países no miembros como India, Brasil, Sudáfrica, México, Ucrania, Australia, Corea del Sur, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos y el secretario general de la OTAN. Estas invitaciones reflejaron un enfoque en diversificar asociaciones y abordar desafíos globales con economías emergentes. La presencia de India, en particular, generó controversia debido a tensiones previas con Canadá, pero se justificó por su importancia económica y su rol en cadenas de suministro globales.






