Por Elder Gómez

San Salvador (16 agosto). «A mí me desnudaron para ver si tenía tatuajes de otra pandilla, cuando llegué a vender paletas a esa colonia», cuenta Juan de las pandillas, un sexagenario que se dedica a comercializar helados que transporta en una caja que cuelga de su hombro
«Los mareros me rodearon y me robaron las paletas. Salí con la ropa en las manos y sin la venta del día, con la compro la comida para la familia», prosiguió su relato el hombre, a quien entrevisté cuando me detuve a comprarle una paleta.
ENTRADA LIBRE A VISTA AL LAGO
«Ahora -continuó el sexagenario-, gracias a Bukele (Nayib Bukele, presidente de El Salvador), llego a esa colonia y todo está tranquilo, ya no hay pandilleros que me desnuden y me roben», exclamó el hombre, casi atragantado de la emoción.
Juan llega frecuentemente a la colonia Vista al Lago, en el municipio de Ilopango, de San Salvador, otrora bastión de esos grupos delictivos, donde había una red de pandilleros que se comunicaban para dar parte de la entrada y salida de personas a ese populoso sector.
Allí los pandilleros asesinaron a un grupo de cinco soldados del ejército que, por error, abordaron en el periodo de su licencia, un autobús que los llevó hasta la muerte.
GUERRA CONTRA LAS PANDILLAS Y CERO HOMICIDIOS DE CIVILES INOCENTES
El gobierno del presidente Bukele arreció desde marzo pasado la guerra contra las pandillas, después que éstos mataran, en menos de 24 horas, el 26 de marzo, a casi 100 personas, todos civiles.
Un día después, la Asamblea Legislativa aprobó el Régimen de Excepción, dirigido, principalmente, a combatir a esos grupos terroristas que habían mantenido a los salvadoreños arrodillados con extorsiones, desapariciones, secuestros y el impedimento de moverse libremente de un lado a otro.
Las medidas han dejado, hasta ahora, casi 50 mil pandilleros detenidos, lo que ha mantenido una drástica reducción de homicidios -durante días a 0-, de personas inocentes en El Salvador, y a delincuentes purgando penas de más de 45 años de cárcel.
NO VISITABA A MI HERMANO DESDE HACÍA 8 AÑOS…!!!
«Tenía 8 años de no llegar a la casa de mi hermano, en Montes (Montes de San Bartolo 5, Soyapango), porque allí estaba caliente», me contó Lisandro, un taxista privado que contraté para que me hiciera un viaje.
«Por los trabajos de motoristas que tenemos los dos -su hermano maneja un autobús -, no nos quedaba tiempo para vernos y echarnos ‘dos que tres’ (tragos de licor, cervezas…)’, prosiguió.
«Mire, pero ahora que Bukele está combatiendo a esos majes (las pandillas), voy a la casa de mi hermano en Montes y, él, llega a la mía, en el Matazano (Ilopango, San Salvador). Teníamos 8 años de no visitarnos», me contó Lisandro entre risas.
«Ni él (su hermano), ni yo, nos visitábamos, porque vivimos en colonias que estaban controladas por pandillas rivales, y…no vaya a ser (que los mataran los delincuentes…)», continuó.
«Ahora ya no hay nada allí (en Montes de San Bartolo 5), porque los han llegado a sacar (a los pandilleros)», puntualizó.




