(The New York Times) El domingo, las elecciones presidenciales uruguayas se fueron a la segunda vuelta, en la que un exintendente de centroizquierda se impuso al candidato de la coalición gobernante de centroderecha.
Con más del 80 por ciento de los votos escrutados, los dos principales candidatos —Yamandú Orsi, dos veces intendente y exprofesor de historia, y Álvaro Delgado, quien fue secretario de la Presidencia del actual mandatario— dijeron a multitudes de simpatizantes que esperaban enfrentarse en una segunda vuelta el 24 de noviembre.
Las encuestas de salida mostraban a Orsi con un 42 por ciento frente al 44 por ciento de los votos, muy por delante de Delgado, pero por debajo del umbral del 50 por ciento necesario para la victoria en primera vuelta. Delgado obtuvo entre el 27 y el 28 por ciento de los votos, según las encuestas.
Delgado, exsecretario de la Presidencia del gobierno del presidente Luis Lacalle Pou, ha prometido continuar las políticas del mandatario, quien tiene un índice de aprobación de alrededor del 50 por ciento, según las encuestas. La Constitución prohíbe a Lacalle Pou aspirar a un segundo mandato consecutivo.
“La gente ha depositado su confianza en nosotros”, dijo Delgado a sus partidarios poco después de la medianoche del lunes. “Mañana nos reuniremos para planificar la campaña para la segunda vuelta”.




