La ciudad de Al Fasher, capital del estado de Darfur Norte, se ha convertido en escenario de graves violaciones de derechos humanos tras su conquista el pasado domingo 26 de octubre por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), denunció este jueves la Misión de Investigación de la ONU en Sudán.
Según un comunicado del organismo, las investigaciones iniciales y los testimonios recopilados por su equipo de expertos revelan un patrón de ejecuciones de civiles desarmados con motivaciones étnicas, además de violencia sexual, saqueos masivos, destrucción de infraestructura vital y desplazamientos forzados a gran escala.
“Al Fasher arde, millones se enfrentan a la hambruna, y el mundo tiene que elegir entre el silencio o la solidaridad”, advirtió el presidente de la misión, Mohamed Chande Othman.
La caída de Al Fasher, último bastión que mantenía el ejército sudanés en la región occidental de Darfur, marca un punto crítico de no retorno en la guerra civil que azota al país desde abril de 2023.
Tras un asedio de año y medio, la toma de la ciudad por parte de las FAR agrava una crisis humanitaria ya extrema.
La misión de la ONU alerta que decenas de miles de civiles permanecen atrapados entre bombardeos constantes, hambre y desesperación, mientras miles más huyen a pie sin acceso a agua, alimentos ni refugio. La organización denuncia además que la ayuda humanitaria continúa siendo bloqueada por las partes en el grave conflicto.
Se advierte que las violaciones registradas en Al Fasher forman parte de un patrón de abusos generalizados en todo el país y que algunos de estos actos podrían constituir crímenes de guerra.





