El presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Gustavo Porras, aseguró que el país continuará celebrando elecciones, aunque bajo un nuevo marco constitucional que, según afirmó, evitará la injerencia extranjera y excluirá de los procesos a quienes el Gobierno considera «golpistas» o «traidores a la patria».
Las declaraciones surgen días después de que el copresidente Daniel Ortega afirmara que en Nicaragua «no volverán a haber elecciones» para que la oposición llegue al poder, lo que generó críticas dentro y fuera del país.
Porras sostuvo que las palabras de Ortega fueron malinterpretadas y que el mandatario hacía referencia a que no se repetirán procesos electorales influenciados por intereses externos.
El diputado explicó que las reformas constitucionales impulsadas por el oficialismo impedirán la participación política de personas y organizaciones que el Ejecutivo señale como responsables de acciones contra el Estado o que reciban financiamiento extranjero.
En los últimos años, el Gobierno nicaragüense ha despojado de la nacionalidad a cientos de ciudadanos, entre ellos opositores, periodistas, escritores y líderes religiosos.
Las reformas también contemplan que las futuras elecciones sean organizadas sin participación de organismos o misiones internacionales de observación.
Las declaraciones provocaron reacciones de distintos países de la región y de Estados Unidos, cuyos representantes expresaron preocupación por el rumbo del sistema democrático nicaragüense.





