Pecky la perrita callejera rescatada roba el amor agente del CAM

La madrugada del 2 de agosto una denuncia en las redes sociales del IBA alertó sobre el hallazgo de una perrita abandonada al fondo de un tragante en Soyapango. De inmediato, y con apoyo de Protección Civil, se procedió a rescatarla y llevarla al centro de resguardo del CAM. Fue en este sitio donde cambió por completo su vida. 

La primera alarma que encendió las redes sociales del Instituto de Bienestar Animal (IBA) alertaba sobre la presencia de dos cachorritos en un tragante, se pronosticaba lluvia y la angustia era sacarlos de ahí, antes de que ocurriera una tragedia.

“Póngalos a salvo” ordenó Guillermo Hasbún, presidente del IBA, y de inmediato un equipo operativo se dirigió a auxiliarla. Al final se comprobó que no eran dos perritos sino una, y además adulta, que se hallaba al fondo de la alcantarilla.

Luego que Protección Civil la rescatara, la perrita fue llevada al CAM para revisarla y resguardarla de todo peligro. 

En la sede del CAM, la agente Julia Núñez se hallaba de turno, se acercó a ella para brindarle comida y cuando se miraron, conectaron de inmediato. “Sus ojitos me decían, llévame contigo”, cuenta Julia.

Tres días después y luego de cumplir todos los requisitos de adopción que detalla la Unidad de Adopciones del IBA, Pecky, como fue bautizada, inició su nueva vida junto a la familia de Julia.

Una nueva vida para Pecky

Hoy, esta diminuta perrita, mezcla de pequinés y french y de aproximadamente cinco años, corre feliz en su nueva casa, los dos hijos de Julia, de 10 y siete años, son sus más entusiastas compañeros de juego y Pecky es la consentida de todos.

Julia asegura que es “su niña chiquita”. Le canta, le hace cariñitos y permite que la acompañe a todas partes.

Pecky aún tiene bajo peso, pero ya se libró de las garrapatas que la afectaban cuando fue hallada en el tragante y sobre todo, de sus miedos. Su dueña planea esterilizarla pronto y mantenerla lo más sana posible. 

“Cuando llegó, Pecky se quedaba en un rinconcito y temblaba de miedo, cuando le hablábamos se orinaba de angustia, pero ahora es otra. Anda corriendo por todos lados y es súper dulce y obediente”, cuenta Julia.

Es el amor, tanto de Julia, como de su familia, lo que permitió que Pecky se haya librado de todos sus miedos y traumas y ahora sea una canina juguetona y tranquila.

Según las informaciones, la agente del CAM, Julia Nuñez, decidió adoptarla porque la vio en mal estado de salud, al tiempo de hacer el llamado a las personas que abran su corazón a los animalitos de la calle y les den un hogar.

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