Piden a gobiernos más atención a alerta temprana

Este miércoles, los miembros de la Concertación Regional para la Gestión del Riesgo, manifestaron que cada 13 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, cuyo objetivo es elevar los niveles de conciencia de los gobiernos y las sociedades para tomar medidas encaminadas a minimizar los riesgos derivados de los desastres y generar una cultura mundial sobre prevención y preparación.

Dijeron que este año, la Concertación Regional para la Gestión de Riesgos (CRGR) y las Mesas Nacionales de Gestión de Riesgos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica se suman al llamado de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres de promover la Meta 7 del  Marco de Sendai, que consiste en aumentar sustancialmente la disponibilidad y el acceso a los sistemas de alerta temprana de peligros múltiples y a la información y evaluación del riesgo de desastres para las personas para el año 2030.

Agregaron, que según el informe de la ONU “Situación mundial de los sistemas de alerta temprana multirriesgos 2022” muestra que los sistemas de alerta temprana multirriesgos reducen la gravedad de los desastres, lo que permite una acción temprana que previene muertes y reduce el número de personas afectadas. Pero muchos de los países más vulnerables no están adecuadamente cubiertos por ningún tipo de sistema de alerta temprana.[1]

De la misma forma, el informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) “El estado del clima en América Latina y el Caribe 2021” muestra que, desafortunadamente, los riesgos hidrometeorológicos, como las sequías, las olas de calor y de frío, los ciclones tropicales y las crecidas, han causado la pérdida de cientos de vidas, han ocasionado graves daños en la producción agrícola y las infraestructuras y han provocado desplazamientos de población.

Dicho informe detalla que el agravamiento del cambio climático y los efectos combinados de la pandemia de COVID-19 no solo han afectado a la biodiversidad de la región, sino también han estancado décadas de trabajo contra la pobreza, la inseguridad alimentaria y la reducción de las desigualdades.

Los representantes de la Concertación Regional para la Gestión del Riesgo, considerando que, además de los impactos de la pandemia de COVID-19, en la región de América Latina y el Caribe se produjeron 175 desastres durante el período 2020-2022, los cuales han puesto al descubierto las vulnerabilidades de la región, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).

De ellos, el 88 % se debieron a causas meteorológicas, climatológicas o hidrológicas. Esos peligros fueron la causa del 40 % de las muertes registradas debido a desastres y del 71 % de las pérdidas económicas.

Dicen además que, como Red integrada por Organizaciones de la Sociedad Civil organizada con trabajo en el tema de la Gestión Integral de Riesgos les preocupa que los grupos que sufren mayormente los impactos son los que tienen una mayor condición de vulnerabilidad y son siempre los mismos ante los distintos escenarios de crisis (económica, climática, social, sanitaria, política) familias de escasos recursos, mujeres, niños, comunidades y pueblos indígenas, pequeños agricultores del área rural, migrantes, personas adultas mayores, poblaciones costeras y personas con discapacidad.

Consideran también, que es importante tener en cuenta que los desastres tienen un mayor impacto en las mujeres, siendo las responsables del cuido, la provisión de alimentos, el cuido del agua y bienes para la vida, pero no son las mujeres las que toman las decisiones, por ello también, es necesario revestir de relevancia que en el marco de la conmemoración del día de las mujeres rurales se desataque el impacto diferenciado y se propongan aspectos que mejoren sustancialmente la calidad de vida de las mujeres. 

Recientemente la Tormenta Tropical Julia provocó la muerte de al menos 53 personas en Centroamérica, está en su desarrollo alcanzó la categoría de Huracán 1, causando fuertes lluvias, deslizamientos e inundaciones, dejando a Nicaragua, Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica como los países más afectados.

El cambio climático es otra amenaza que suma a las ya existentes en la región, como son las erupciones volcánicas, terremotos, huracanes, sequias, entre otras; que profundizan los riesgos, producto del modelo de desarrollo extractivista, depredador, especulativo, expansionista que despoja a las poblaciones y sus territorios de sus bienes naturales.   

Los representantes de la Gestión del Riesgo de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, piden a los Estados centroamericanos  a que escuchen a la  población y los territorios en vulnerabilidad, que demanda justicia ambiental, con un enfoque  de trabajo en la Gestión Integral de Riesgos que garantice la prevención a través de la implementación efectiva de los sistemas de alerta temprana y oportuna, incluyendo a todos los sectores de la sociedad en una planificación, ejecución y evaluación de los mismos.


 

Compartir