¿Por qué Donald Trump le llama: el falso cambio climático?

El presidente Donald Trump ha utilizado el término «falso cambio climático» (u «hoax» en inglés), que se traduce como «engaño» o «farsa») para referirse al cambio climático por varias razones:

Entre sus valoraciones, el mandatario estadounidense sostiene que hay una exageración en el término “cambio climático”, por parte de la comunidad científica, cuya exageración tiene a su base, la búsqueda de financiamientos.

Negación del Consenso Científico: Trump ha expresado escepticismo sobre el consenso científico que afirma que el cambio climático es real y en gran medida causado por actividades humanas. En varias ocasiones, ha sugerido que los científicos están exagerando el problema para obtener fondos de investigación.

Interés Económico: Durante su campaña y presidencia, Trump ha mostrado una preferencia por políticas que favorecen a las industrias del carbón y el petróleo, argumentando que las regulaciones ambientales son perjudiciales para los negocios y el empleo. Cuestionar la validez del cambio climático sirve para justificar políticas menos restrictivas en términos ambientales.

Política y Retórica: Utilizar frases como «falso cambio climático» forma parte de su estilo retórico, que a menudo se basa en frases pegajosas y polarizadoras para movilizar a su base de apoyo. Esta retórica también sirve para deslegitimar a los oponentes políticos que abogan por políticas ambientales más agresivas.

Influencia de Asesores y Donantes: Algunos de sus asesores y donantes importantes tienen intereses en sectores que serían afectados negativamente por políticas de reducción de emisiones de carbono, lo que podría haber influido en su postura. Nos obstante, el término «falso cambio climático» no se alinea con la mayoría de la evidencia científica global.

La comunidad científica, respaldada por organizaciones como la NASA, la NOAA y la IPCC, ha documentado extensamente cómo las actividades humanas están contribuyendo significativamente al calentamiento global, pero aún así el presidente Donald Trump, cree que hay una exageración. El uso de la frase por parte de Trump ha sido objeto de controversia y ha sido criticado por científicos y ambientalistas.

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