La recompensa de $25 millones de Dólares para su captura sigue intacta
CARACAS, VENEZUELA. Estados Unidos no ha capturado a Diosdado Cabello principalmente porque permanece protegido dentro de Venezuela, evita viajar a países con tratados de extradición vigentes con Washington y cuenta con una sólida estructura de respaldo político y militar.
Uno de los principales obstáculos, se dice, es la falta de jurisdicción. El Departamento de Justicia de Estados Unidos no puede ejecutar arrestos en territorio extranjero sin la autorización del gobierno correspondiente. Por ello, cualquier operación depende de la cooperación de las autoridades locales o de circunstancias excepcionales.
Además, Cabello limita estrictamente sus desplazamientos internacionales. Como ministro del Interior, Justicia y Paz, desarrolla sus actividades dentro de Venezuela, donde mantiene la protección del aparato estatal.
De igual manera, evita viajar a países que mantienen acuerdos de cooperación judicial con Estados Unidos. Conoce que cualquier ingreso a territorios aliados de Washington podría activar alertas internacionales y facilitar su captura.
Por otra parte, diversos medios internacionales señalan que las limitaciones no son únicamente jurídicas. También responden a consideraciones estratégicas y militares de la política exterior estadounidense.
Según reportes de prensa, Washington ha privilegiado operaciones de precisión sobre intervenciones militares de gran escala. Esta estrategia busca alcanzar objetivos específicos sin desencadenar conflictos prolongados.
En ese contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha explicado que las operaciones de captura impulsadas por Estados Unidos se diseñan como misiones de alto riesgo y con objetivos claramente definidos.
Asimismo, el gobierno estadounidense procura evitar una guerra abierta, una ocupación militar prolongada o escenarios que generen un elevado número de víctimas civiles.
A estas consideraciones se suma el peso político de Cabello dentro del oficialismo venezolano. Analistas y medios especializados sostienen que mantiene una fuerte influencia sobre los sectores más radicales del chavismo y sobre grupos armados afines al régimen.
Por esa razón, algunos expertos consideran que una eventual remoción sin planificación previa podría provocar disputas internas, vacíos de poder o episodios de violencia.
Estrategia de desmantelamiento
Actualmente, Washington apuesta por una estrategia basada en la presión financiera, judicial y diplomática. El objetivo consiste en debilitar progresivamente las estructuras que sostienen al régimen venezolano.
En consecuencia, las autoridades estadounidenses buscan afectar los mecanismos de represión y las redes vinculadas a economías ilícitas antes de ejecutar nuevas capturas de alto perfil.
A pesar de ello, funcionarios norteamericanos continúan señalando a Cabello como uno de los principales objetivos de la justicia estadounidense.
Sin embargo, su arresto dependerá de varios factores. Entre ellos destacan una posible fractura de su esquema de protección política y militar, cambios en el equilibrio de poder dentro de Venezuela o un desplazamiento que lo exponga a una jurisdicción capaz de ejecutar una orden de captura.








