El presidente de la República, Nayib Bukele, afirmó que los resultados obtenidos durante la lucha contra las pandillas a partir de 2022, en el marco del régimen de excepción, son una muestra de que «Dios responde cuando se le pide con fe», al destacar que no se registraron víctimas civiles durante la operación.
El mandatario sostuvo que el país vivía una situación extrema de violencia, con asesinatos constantes y un control territorial ejercido por las pandillas, las cuales, según dijo, mantenían secuestrado al país con miles de miembros y colaboradores.
Bukele explicó que, antes de ejecutar la ofensiva, se asumía que la intervención dejaría numerosas bajas civiles, pero que, aun así, se tomó la decisión de actuar. Indicó que, junto a las autoridades de seguridad, solicitaron a Dios sabiduría, dirección y la protección de la población.
De acuerdo con el presidente, contra todo pronóstico, la operación no dejó víctimas civiles, lo que calificó como un hecho inexplicable desde una perspectiva humana y que atribuyó a la mano de Dios.
El mandatario también afirmó que El Salvador logró transformarse de uno de los países más violentos del mundo a uno de los más seguros del hemisferio, resultado que, según expresó, ha sido compartido con otras naciones, aunque sin lograr replicarse debido a la importancia que, a su juicio, tiene la guía divina en la estrategia.
Finalmente, Bukele resaltó que la oración es un elemento fundamental para mantener la cohesión nacional y continuar mejorando las condiciones de vida de la población salvadoreña, reiterando que su Gobierno seguirá dando gloria a Dios.
Las declaraciones fueron ofrecidas en el Palacio Nacional, durante el Primer Desayuno Nacional de Oración por El Salvador, al que asistieron autoridades de los tres órganos del Estado, miembros de Próspera Foundation y congresistas estadounidenses.






