El presidente taiwanés, William Lai, manifestó que la República Popular China «no tiene derecho a representar a Taiwán».
Su país el cual definió como una tierra de «libertad» y «democracia», y recalcó su voluntad de unir a los 23 millones de ciudadanos de la isla.
En completo dijo «La República de China ha echado raíces en Taiwán, Penghu, Kinmen y Matsu. La República de China y la República Popular China no están subordinadas entre sí», aseveró el mandatario de la isla.
Este discurso con motivo del Día Nacional de la República de China, Lai, subrayó que, como presidente, su responsabilidad es «salvaguardar la supervivencia y el desarrollo» de Taiwán, uniendo a la población y defendiendo la soberanía de la isla frente a cualquier intento de invasión o anexión.
Estas últimas líneas en referencia directa a lo que supone la República Popular China, que como sabemos, muchas veces ha intentado poner la isla en sintonía con el Partido Comunista de China.
Sin embargo el mandatario taiwánes como es costumbre para no despertar la irá del gigante asiático, subrayó que pese a las notables diferencias no desean ningún tipo de conflicto.
Él dijo, «Taiwán está decidido a mantener la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán, contribuyendo a la seguridad y prosperidad globales. También estamos dispuestos a trabajar con China para abordar el cambio climático, prevenir enfermedades infecciosas y garantizar la seguridad regional».
También, en su discurso, pidió a China en medio de las tensiones globales, que ponen en peligro la seguridad global, que el gigante asiático debería ejercer su influencia diplomática y trabajar con otros países para terminar las guerras, tanto en Ucrania y Oriente Medio.






