El presidente de Estados Unidos de Norte América, Donald Trump ha expresado en múltiples ocasiones su intención de prevenir guerras, poner fin a conflictos y detener guerras existentes, presentándose como un líder que prioriza la paz sobre los conflictos bélicos. Esta postura ha sido un tema recurrente en sus discursos y promesas de campaña, especialmente durante su primer y segundo mandato.
Trump ha enfatizado la prevención de conflictos globales, incluyendo la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial. En 2023, afirmó que el mundo estaba «más cerca que nunca» de un conflicto global bajo la administración de Joe Biden, criticando a los «neoconservadores globalistas» por perpetuar «guerras interminables».
Propuso un «compromiso total» para desmantelar estas dinámicas y evitar una escalada nuclear, destacando la necesidad de paz inmediata. Durante su campaña de 2024, prometió restaurar el «prestigio estadounidense» y evitar nuevas guerras, asegurando que ninguna nación cuestionaría el poder de EE.UU. bajo su liderazgo.
También incluyó en su programa electoral de 2024 medidas como construir una «Cúpula de Hierro» al estilo israelí para proteger a EE.UU., presentándola como una estrategia defensiva para disuadir conflictos, pero sus críticos señalan que durante su primer mandato (2017-2021), Trump no redujo los compromisos militares de Estados Unidos, por el contrario, intensificó operaciones en Somalia y Libia, además de mantener las guerras heredadas de administraciones anteriores.
En febrero de 2025, anunció haber acordado con el presidente ruso, Vladimir Putin, iniciar «negociaciones de inmediato» para detener el conflicto, tras una llamada telefónica que describió como productiva. También mantuvo conversaciones con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, quien expresó disposición para trabajar conjuntamente hacia una «paz duradera».
Por ejemplo, un acuerdo para detener ataques rusos a infraestructura energética ucraniana fue alcanzado en 2025, pero no constituyó un alto el fuego total, y Rusia continuó atacando otros objetivos. Analistas como Alexander Gabuev han señalado que Trump ha ejercido más presión sobre Ucrania que sobre Rusia, lo que podría beneficiar a Putin en las negociaciones.
En Oriente Próximo, Trump ha intentado mediar para poner fin a las guerras en Gaza y Líbano. Durante su campaña, expresó su deseo que el conflicto en Gaza estuviera resuelto antes de asumir el cargo en enero de 2025, presionando al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Los esfuerzos para lograr un alto el fuego en Gaza fracasó en enero de 2025, y el conflicto se reanudó con nuevos ataques israelíes contra Hamás. En Líbano, Trump ha buscado un acuerdo de paz rápido, pero enfrenta resistencia de Israel, que no parece dispuesto a hacer concesiones sin mantener algún control territorial.
Trump ha subrayado su intención de detener conflictos activos, afirmando en 2024: «No voy a empezar guerras, voy a frenar guerras». En Ucrania, su administración ha impulsado negociaciones, con figuras como el vicepresidente JD Vance y el secretario de Defensa Pete Hegseth promoviendo un alto el fuego como gesto inicial para las conversaciones de paz.
En Gaza, Trump se atribuyó el mérito de un alto el fuego negociado en enero de 2025, pero este colapsó rápidamente, evidenciando las limitaciones de su influencia sobre líderes como Netanyahu, cuyas prioridades políticas internas parecen prevalecer. En Yemen, posts en X sugieren que Trump logró que los hutíes detuvieran ataques a barcos, aunque esta información no está verificada.




