El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, defendió su decisión de no unirse a la ofensiva militar encabezada por Estados Unidos e Israel contra Irán, al asegurar que no estaba dispuesto a involucrar a su país en un conflicto “sin un plan para salir de él”.
Starmer explicó que el Gobierno británico decidió no participar en el ataque inicial lanzado el 28 de febrero por Washington y Tel Aviv. Sin embargo, aclaró que el Reino Unido sí intervino posteriormente en acciones defensivas cuando activos militares británicos en Medio Oriente fueron blanco de represalias por parte de Irán.
La postura del mandatario británico fue cuestionada tanto por el presidente estadounidense, Donald Trump, como por opositores dentro del Reino Unido, quienes calificaron la decisión como una muestra de “timidez” frente al conflicto.
Durante una conferencia de prensa este lunes en Downing Street, Starmer afirmó que se ha mantenido firme en sus principios y reiteró que su decisión busca evitar una escalada mayor.
“Me he mantenido fiel a mis principios y creo firmemente que el tiempo demostrará que hemos adoptado el enfoque correcto”, señaló el primer ministro.
Las declaraciones se producen en medio de un clima de tensión en Medio Oriente tras los ataques y las posteriores represalias, lo que ha generado preocupación internacional sobre una posible escalada del conflicto en la región.




