Miles de fieles en Nicaragua conmemoraron la Semana Santa dentro de templos y atrios, debido a la prohibición de realizar procesiones en la vía pública, una medida impuesta por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La restricción, vigente desde hace cuatro años, ha sido señalada por Estados Unidos como una grave violación a la libertad religiosa. En Managua, el viacrucis se desarrolló en áreas internas de la catedral, bajo presencia policial, según relataron asistentes.
El cardenal Leopoldo Brenes estimó una participación de más de 25,000 personas en la capital, aunque evitó hacer comentarios sobre el contexto político.
Las declaraciones del subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, quien acusó al gobierno de negar el derecho a profesar la fe, fueron rechazadas por el régimen, que calificó los señalamientos como infundados.
Rosario Murillo también reaccionó a las críticas, asegurando que la participación de fieles demuestra lo contrario y cuestionó a sectores religiosos opositores.
Según la experta Martha Patricia Molina, más de 400 parroquias se encuentran en condiciones similares, con celebraciones limitadas.
El conflicto entre el gobierno y la Iglesia católica se ha intensificado desde las protestas de 2018, que dejaron más de 300 muertos y miles de exiliados. En los últimos años, también se ha expulsado a numerosos sacerdotes, entre ellos el obispo Carlos Herrera.




