El gobierno estadounidense no descarta que el ataque se deba a las últimas deportaciones que se están realizando.
Un ataque armado en una sede del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Dallas, Texas, dejó al menos tres heridos este martes. El atacante se quitó la vida tras abrir fuego dentro de las instalaciones, confirmaron las autoridades.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, reconoció que hubo “múltiples heridos y víctimas mortales”, aunque precisó que el motivo del ataque aún se desconoce. También advirtió sobre el creciente número de agresiones contra agentes de ICE en los últimos meses.
Todd Lyons, director interino de la institución, dijo que los heridos podrían ser empleados, visitantes o incluso detenidos. “Aún estamos en proceso de investigación”, declaró a CNN.
Desde la Casa Blanca, el vicepresidente JD Vance condenó el hecho, describiéndolo como un “ataque obsesivo contra las fuerzas del orden”. Además, pidió detener la escalada de violencia y envió oraciones por las víctimas y sus familias.






