WASHINGTON.— El gobierno del presidente Donald Trump intensificó su estrategia contra el narcotráfico internacional al reforzar las acciones contra los cárteles dedicados al tráfico de drogas sintéticas y otras sustancias consideradas letales para la población estadounidense.
La administración republicana sostiene que los grupos criminales operan con estructuras similares a organizaciones extremistas, existentes en otros países de la regón, dada su capacidad de violencia, control territorial y alcance transnacional.
En ese contexto, funcionarios estadounidenses han reiterado que los cárteles representan una amenaza directa para la seguridad nacional y la estabilidad regional.
El gobierno de Trump ha centrado parte de su política de seguridad en el combate al tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas, responsables de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos durante los últimos años.
La Casa Blanca considera que estas organizaciones criminales han ampliado sus operaciones mediante redes de lavado de dinero, tráfico de armas y corrupción en distintos países del continente.

La administración también ha impulsado medidas de cooperación con gobiernos aliados para fortalecer controles fronterizos, aumentar las operaciones de inteligencia y desmantelar las estructuras financieras vinculadas al narcotráfico.
Analistas en Washington consideran que catalogar a los cárteles como organizaciones terroristas, busca endurecer las herramientas legales y ampliar el margen de acción de las agencias federales en operaciones internacionales contra estas redes criminales.



