Al menos 18 civiles y 15 miembros de las fuerzas de seguridad murieron tras una serie de ataques coordinados perpetrados por separatistas en distintos puntos de la provincia de Baluchistán, en el suroeste de Pakistán, informaron autoridades este sábado.
El ala de comunicación de las fuerzas armadas paquistaníes (ISPR) indicó que los ataques ocurrieron en más de 12 lugares, incluidos la capital provincial, Quetta, y la ciudad portuaria de Gwadar. En los enfrentamientos también murieron 92 militantes, entre ellos tres atacantes suicidas.
El Ejército de Liberación de Baluchistán, el principal grupo separatista activo en la región, reivindicó los ataques, señalando que estuvieron dirigidos contra instalaciones militares, policías y funcionarios de la administración civil, mediante asaltos armados y atentados.
En el que además bloquearon carreteras para dificultar la respuesta de las fuerzas de seguridad.
La ofensiva se produjo un día después que el ejército paquistaní anunciara la muerte de 41 rebeldes en operaciones de seguridad en la misma provincia. Un alto funcionario de seguridad confirmó que los ataques fueron coordinados, aunque otra fuente militar los calificó como deficientemente ejecutados.
En Quetta se registraron varias explosiones y un fuerte despliegue de seguridad. Testigos reportaron calles desiertas y comercios cerrados, mientras las autoridades restringían la circulación.
Desde hace décadas, Pakistán enfrenta una insurgencia separatista en Baluchistán, una región empobrecida pero rica en minerales e hidrocarburos, fronteriza con Irán y Afganistán. En los últimos años, los ataques se han intensificado, especialmente contra trabajadores de otras provincias y empresas energéticas extranjeras.
Según el Centro de Investigación y Estudios de Seguridad de Islamabad, el año 2024 fue uno de los más violentos, con más de 1,600 muertes, cerca de la mitad correspondientes a soldados y policías.




