La alpinista de 47 años de edad, Natalia Nagovitsyna, de nacionalidad rusa llegó a su final, en medio de las cosas que más amaba hacer, escalar, este último reto en la cordillera de Tien Shan, tras sufrir una fractura en un accidente del que sería rescatada pero las condiciones extremas no lo permitieron.
El accidente que habría sufrido la alpinista ocurrió a nada más que 7.000 metros de altura en la cordillera del Tien Shan, en Kirguistán, donde las imagenes térmicas de los rescatistas a cargo de la búsqueda no detectaron señales de vida.
La mujer rusa hacia parte de una expedición con un compatriota Roman Mokrinsky, el austríaco Gunther Siegmund y el italiano Luca Sinigaglia, los cuales buscaban subir el Pico de la Victoria, la cual es la cumbre más alta situada entre la frontera de Kazajistán, Kirguistán y China.
Cuando descendían la rusa sufrió una fractura de una pierna, lo que obligó a sus compañeros a instalar un campamento improvisado para asistirla mientras pedían ayuda. Sin embargo, los rescates se vieron obstaculizados en un primer momento por tormentas de nieve, vientos fuertes y temperaturas cercanas a -30°C.
Ninguna aeronave pudo aproximarse a la zona. Con lo que se emplearon drones.
Se supo pocos días después el italiano Luca Sinigaglia falleció por un edema cerebral tras mostrar síntomas de congelación; su cuerpo quedó en una cueva a 6.800 metros, mientras que el resto de escaladores habrían logrado bajar con vida.
La última señal de vida de la alpinista se registró el 19 de agosto cuando drones vieron a Natalia saludando desde su carpa, resistiendo los embates del viento. Sin embargo, los sobrevuelos posteriores no detectaron rastros térmicos ni movimientos en la zona, lo que llevó al Comité Estatal de Seguridad Nacional de Kirguistán a declarar su fallecimiento y suspender la operación.




