El Louvre confirma que la corona de la emperatriz podrá ser restaurada tras robo

La corona de la emperatriz, una de las piezas más valiosas del Museo del Louvre, resultó dañada durante el robo ocurrido el pasado 19 de octubre, aunque conserva casi intacta su integridad estructural, lo que permitirá su restauración completa, informó la institución.

Según el museo, la joya sufrió un aplastamiento que la dejó visiblemente deformada cuando los ladrones la dejaron caer durante su huida. Sin embargo, la mayoría de sus elementos originales permanecen en su lugar.

La presidenta del Louvre, Laurence des Cars, afirmó el pasado 22 de octubre ante la comisión de cultura del Senado francés que la restauración será “delicada, pero posible”.

La corona fue extraída del escaparate mediante una hendidura relativamente estrecha hecha con una amoladora, lo que provocó daños en su estructura. Posteriormente, fue hallada a los pies de la Galería de Apolo, escenario del robo.

De acuerdo con el Louvre, la pieza conserva las 56 esmeraldas que la componen y solo perdió una decena de diamantes de tamaño pequeño, de un total de 1,354. Sin embargo, también una de las ocho águilas de oro que la adornan no pudo ser recuperada.

Para garantizar su conservación, anunciaron que se designará a un restaurador autorizado mediante un proceso de licitación y se creó un comité de expertos que supervisará los trabajos. Dicho comité estará presidido por Des Cars y contará con la participación de seis especialistas, además de representantes de cinco históricas casas de joyería francesa: Mellerio, Chaumet, Cartier, Boucheron y Van Cleef & Arpels.

La corona fue encargada por Napoleón III para la Exposición Universal de 1855, adquirida por Louvre en 1988 y es una de las pocas coronas imperiales que se conservan aún en Francia.

Trascendió ocho joyas del siglo XIX continúan desaparecidas tras este robo, cuyo botín supera los 100 millones de dólares.

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