La respuesta médica en Venezuela enfrenta uno de sus momentos más críticos después de los terremotos que sacudieron el país a finales de junio. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó que aproximadamente la mitad de los profesionales de la salud del estado de La Guaira resultó directamente afectada por el desastre.
Según el organismo, parte del personal sanitario falleció, sufrió lesiones o permanece desaparecido, lo que obligó a reforzar la atención con apoyo de equipos internacionales.
Durante una conferencia de prensa, la OPS y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señalaron que la emergencia ha pasado de la fase de respuesta inmediata a una etapa de estabilización, aunque advirtieron que las necesidades humanitarias continúan siendo elevadas.
Entre las principales preocupaciones se encuentra el aumento de enfermedades relacionadas con las condiciones en los albergues temporales, como infecciones en la piel y cuadros diarreicos, provocados por el hacinamiento y las dificultades para acceder a agua potable y saneamiento.
Para fortalecer la asistencia, la OPS solicitó 24 millones de dólares en fondos de emergencia destinados a los próximos seis meses. Parte de esos recursos será aportada por la ONU, la OMS y varios países cooperantes.
Los terremotos ocurridos el 24 de junio dejaron un saldo de 3,899 fallecidos, miles de lesionados y daños considerables en infraestructura pública y privada, convirtiéndose en una de las peores tragedias registradas recientemente en Venezuela.



