Pakistán afirmó que sus fuerzas militares respondieron este jueves por la mañana a un ataque lanzado por los talibanes afganos, en lo que representa una nueva escalada de violencia entre ambos países vecinos.
El Ministerio de Información paquistaní señaló que “las fuerzas del régimen talibán fueron castigadas” en los sectores fronterizos de Chitral, Khyber, Mohmand, Kurram y Bajaur, y calificó el asalto previo desde Afganistán como “no provocado”.
“Pakistán tomará todas las medidas necesarias para garantizar su integridad territorial y la seguridad de sus ciudadanos”, añadió el ministerio en un comunicado.
Según Islamabad, los primeros informes apuntan a numerosas bajas en el lado afgano y a la destrucción de múltiples puestos y equipos militares, afirmaciones que no han sido confirmadas por Kabul.
Más temprano, el ejército de Afganistán lanzó una ofensiva contra posiciones paquistaníes, que describió como represalia por los ataques aéreos efectuados por Pakistán el domingo contra campamentos militantes en territorio afgano.
Esos bombardeos dejaron al menos 18 muertos, según las autoridades.
Hamdullah Fitrat, portavoz adjunto del gobierno talibán, aseguró que las fuerzas afganas mataron a 40 soldados paquistaníes en la provincia nororiental de Kunar y capturaron 15 puestos fronterizos militares.
También indicó que las tropas estaban desplegadas a lo largo de la llamada “Línea Durand”, la frontera en disputa de 2.577 kilómetros entre ambos países.
El ejército paquistaní no respondió de inmediato a estas afirmaciones, que no han podido ser verificadas de manera independiente.
Los ataques del domingo, según Islamabad, tuvieron como objetivo campamentos de los talibanes paquistaníes, conocidos como Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), así como de un grupo asociado al Estado Islámico, a los que responsabiliza de una ola reciente de atentados en su territorio.




